sexo desnuda
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Permanecimos así durante una eternidad, sin importarnos que nos pudiera pasar.
La luna nos acaricio la piel a modo de una leve brisa que nos hizo estremecer y nos encaminamos por la orilla del mar a nuestra morada. En el camino las olas impasibles nos regalaba una dulce canción y la luna con su tenue, calida y reconfortante luz nos mostraba el camino del amor.